
Hematoma subdural: el golpe que da síntomas semanas después
En un adulto mayor, un golpe que pareció insignificante puede dar síntomas seis semanas más tarde.
La mayoría de los golpes en la cabeza no tienen consecuencias. El problema es saber cuáles sí.
Un traumatismo craneoencefálico (TCE) es cualquier golpe, sacudida o herida en la cabeza que altera el funcionamiento normal del cerebro. Va desde una conmoción leve hasta una lesión grave con riesgo vital.
La mayoría de los TCE que llegan a un servicio de urgencias son leves y evolucionan sin secuelas. El objetivo de la evaluación es identificar el pequeño porcentaje que va a complicarse — porque en ese grupo, actuar rápido cambia el desenlace.
Se usa la Escala de Coma de Glasgow (GCS), que evalúa apertura ocular, respuesta verbal y respuesta motora:
| Gravedad | Glasgow | Características |
|---|---|---|
| Leve | 13 – 15 | La gran mayoría. Puede haber pérdida de conciencia breve o confusión pasajera. |
| Moderado | 9 – 12 | Alteración de conciencia más prolongada. Requiere ingreso y observación. |
| Grave | 3 – 8 | Coma. Manejo en cuidados intensivos, con frecuencia neurocirugía. |
Importante: un TCE clasificado como «leve» no siempre es inofensivo. Un paciente con Glasgow 15 puede tener un hematoma que se expande. Por eso importan tanto los factores de riesgo y la vigilancia en las horas siguientes.
Alteración transitoria de la función cerebral sin lesión visible en la tomografía. Provoca confusión, dolor de cabeza, mareo, sensación de «estar en una nube», dificultad de concentración y a veces amnesia del evento. Es la lesión más común en deportes de contacto.
Un hematoma en el propio tejido cerebral. Puede aparecer bajo el punto del impacto o en el lado opuesto, por el movimiento del cerebro dentro del cráneo.
Sangre entre el cráneo y la duramadre, típicamente por rotura de la arteria meníngea media asociada a una fractura. Su patrón clásico es el intervalo lúcido: la persona se golpea, pierde el conocimiento, se recupera y parece estar bien, y horas después se deteriora rápidamente. Es una emergencia quirúrgica.
Sangre entre el cerebro y la duramadre. Puede ser agudo, tras un traumatismo importante, o crónico, apareciendo semanas después de un golpe leve, sobre todo en adultos mayores. Lo tratamos a fondo en el artículo sobre hematoma subdural.
Ocurre por aceleración y desaceleración bruscas —accidentes de tránsito a alta velocidad— que estiran y dañan los axones en todo el cerebro. Puede no verse bien en la tomografía inicial y explica alteraciones de conciencia prolongadas.
Puede ser lineal, deprimida —cuando un fragmento se hunde hacia el cerebro— o de base de cráneo. Las deprimidas y las abiertas con frecuencia requieren cirugía.
No todos los golpes en la cabeza necesitan una TC. Existen reglas de decisión validadas que evitan radiación innecesaria. En términos generales se indica cuando hay:
Si en urgencias se descarta lesión y se autoriza el alta, corresponde observación domiciliaria durante 24 a 48 horas, con alguien acompañando:
Después de una conmoción, algunos pacientes mantienen síntomas durante semanas o meses:
Es real y tiene base neurobiológica, aunque la tomografía sea normal. La mayoría se resuelve con reposo relativo y un retorno gradual y escalonado a la actividad, sin saltar etapas. Cuando se prolonga, se benefician de rehabilitación neurocognitiva y vestibular.
En el TCE grave, el factor que más pesa en el resultado es el tiempo: la evacuación temprana de un hematoma con efecto de masa mejora de forma clara el pronóstico. Por eso ante un golpe con señales de alarma no conviene «esperar a ver si pasa».
No es necesario despertarlo cada hora si duerme tranquilo y respira con normalidad. Lo importante es verificar periódicamente que se despierta con normalidad y responde de forma coherente. Si no se despierta con facilidad, está confuso al hacerlo o hay respiración irregular, hay que acudir a urgencias de inmediato.
La mayoría de los síntomas mejoran en un plazo de días a dos semanas con reposo relativo y retorno gradual a la actividad. Un porcentaje menor de pacientes desarrolla síndrome postconmocional, con síntomas que persisten semanas o meses y que se benefician de rehabilitación neurocognitiva y vestibular dirigida.
No. Existen reglas de decisión validadas que permiten evitar radiación innecesaria. Se indica cuando hay pérdida de conciencia significativa, vómitos repetidos, sospecha de fractura, edad avanzada, mecanismo de alta energía, déficit neurológico, convulsión, o uso de anticoagulantes, entre otros criterios.
Los anticoagulantes y antiagregantes aumentan de forma significativa el riesgo de sangrado intracraneal tras un traumatismo, incluso leve. Si los tomas, debes acudir a evaluación médica aunque el golpe parezca menor, y nunca modificar la dosis por cuenta propia: cualquier cambio debe decidirlo el médico que los indicó.
Solo cuando hayan desaparecido por completo los síntomas en reposo y con esfuerzo, y siguiendo un protocolo de retorno por etapas progresivas y supervisadas. Volver antes expone al riesgo del síndrome del segundo impacto, poco frecuente pero potencialmente muy grave, especialmente en menores de edad.
Escrito y revisado por el Dr. Ricardo Bermúdez, neurocirujano. Última revisión: 2026-09-09.
Contenido informativo de carácter general. No constituye consejo médico, no establece una relación médico-paciente y no debe usarse para autodiagnosticarse ni para decidir un tratamiento. Los resultados varían en cada persona. Ante cualquier síntoma, consulta a un médico.

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